¿Qué es la liminalidad?
Del latín “Limes”, el cual puede interpretarse como “límite”
o “frontera”, hace referencia a un estado ambiguo, el cual carece de atributos,
puesto se encuentra en los confines de algo que ya se ha marchado y algo que
aún no llega. Se representa comúnmente en tres fases: separación (que es
alejarse de algo con lo que ya estabas familiarizado), marginalización (la
etapa en que aceptas y estás bien con el final) y retorno (donde estás listo
para afrontar y entrar a la novedad).
No es algo físico, es más bien un sentimiento o una idea
provocada al estar en una de estas situaciones.
En muchos artículos hacen mención de esto como algo
negativo, mencionándolo más en investigaciones psicológicas sobre cómo es un
estado de transición en la vida o en dos maneras de pensar, brindando
sentimientos depresivos y ansiedad, pensamientos confusos y, más gravemente,
ideas suicidas.
Sin embargo, discrepo de estas definiciones generales dadas,
la liminalidad puede ser también aquel sentir que podemos tener durante un
viaje en carretera por la noche, después de estar en algún lugar disfrutable,
para llegar a descansar a tu hogar, donde la autopista casi vacía hace parecer,
aunque sea por un instante, que nada es real, que puede que nada importe
realmente tanto como puede sentirse en situaciones normales y que tal vez
puedes ser la única persona que existe al menos en ese momento.
Un momento en el cual te encuentras en paz, con la capacidad de analizar cualquier situación sin preocupaciones o prejuicios que normalmente afectarían tus decisiones.
Otros ejemplos los cuales la mayoría podemos llegar a experimentar son las vacaciones, el momento entre el atardecer y la noche, el inicio de una relación y, en lo personal mi favorito, el final de las fiestas cuando la mayoría de personas se fueran ya y solo quedan las canciones y (dependiendo de la situación) el sentimiento de no haber disfrutado lo suficiente, o simple cansancio y necesidad de ir a dormir ya.
Ya bien definido el concepto, podemos implementarlo a lugares.
Si eres activo en internet, el término “espacio liminal” no
te será nuevo, se tratan de imágenes con baja calidad (recurriendo a la
nostalgia) de parajes que comúnmente carecen de concurrencia y que, aunque en
primera instancia parezcan extraños, pueden provocar sentimientos variables
dependiendo de la persona y las vivencias de esta.
Aplicado al concepto previamente visto de liminalidad, comúnmente
estos lugares representados en imágenes son lugares de transición, como
pasillos o salas de espera, lugares donde no permaneces; una buena analogía serían
las pantallas de carga en videojuegos.
Estas imágenes, de las cuales en su mayoría se desconoce su precedencia, tuvieron un auge de popularidad en años recientes gracias a “Los Backrooms”, aunque estas siempre estuvieron presentes en internet, solo que siendo menos relevantes y concurrentes solo en comunidades pequeñas.
Pero no solo es en internet donde podemos encontrarlos, ya que los videojuegos poseen también muchos de ellos, más que nada los más antiguos, siendo en su mayoría de una manera incidental y provocado también por los pocos recursos de los motores gráficos en estas épocas.
Yume Nikki, Doom, Halo C. E., Super Mario 64, Portal y, el videojuego del cual vamos a hablar ahora: Minecraft.
“Sinceramente, el hecho de que los mundos sean infinitos
siempre me ha dado miedo. Como si no te sintieras lo suficientemente aislado ya,
este mundo nunca termina. Vaga demasiado lejos por mucho tiempo y eventualmente
terminaras perdiendo el sentido de orientación. Todo lo que había en ese mundo
con el que estabas familiarizado se perderá si no tienes cuidado. Nunca
volverás a ver nada de eso y bien podría no haber existido.
No vayas demasiado lejos.”
Este es un comentario dejado por “cookiereptile”, un usuario
del subreddit “CreepyGaming” en una publicación donde se preguntaba si alguien
más le temía a jugar solo Minecraft, y considero no hay una mejor manera de
describir este sentimiento a como cookiereptile lo hizo; estás tan
familiarizado con los biomas, construcciones autogeneradas y cuevas en este,
pero nunca lo suficiente para dejar de sentirte extraño al momento de explorar
un nuevo mundo, un mundo “infinito” en el cual parece abrumante e incierto que
en este seremos la única persona real que lo habita.
“Realmente no necesitas un psicólogo. Es bastante sencillo.
La paranoia es un rasgo evolutivo bastante útil. Si estás con un grupo de
personas, tus sentidos no están tan agudos y no eres tan consciente de lo que
te rodea. Esto se debe a que te sientes seguro. Más ojos y cuerpos capaces te
dan esa sensación de seguridad. Si estás solo, tu paranoia aparece. Tus
sentidos se intensifican y te vuelves consciente de lo que te rodea. Como no
hay nadie cerca, pierdes esa sensación de seguridad. Desde un punto de vista
evolutivo, este rasgo te ayuda a mantenerte con vida.
Entonces, ¿por qué es espeluznante el modo para un jugador
en Minecraft? Porque estás solo. Si te involucras mucho en el juego, sentirás
lo mismo que si estuvieras solo en el mundo real. Entonces, aparece la
paranoia; cada susurro es una turba que intenta matarte, hay peligro al otro
lado de cada cuadra, el paisaje se transforma de una vista agradable a una
trampa mortal desgarradora, etcétera.
O simplemente podrías sentirte muy solo.”
El miedo a la soledad es cuestión evolutiva, estar solos en un entorno nuevo puede representar riesgos y amenazas latentes, por lo que esto nos puede mantener en un constante estado de alerta y resultando en la imaginación de peligros inexistentes; imágenes o movimientos captados por el rabillo del ojo, objetos generados fuera de su lugar, incluso los sonidos repentinos mientras te encuentras minando en un pasillo oscuro el cual parece infinito, todo esto es de gran aporte a esta paranoia, a este sentimiento de vulnerabilidad que de por sí da la soledad.
Como conclusión, la liminalidad es un estado ambiguo y de
transición que carece de atributos definidos, situándose en el límite entre lo
que ya ha pasado y el porvenir. Se experimenta como un sentimiento o una idea
provocada por situaciones de cambio o de estar en la frontera entre dos
estados. Aunque a menudo se asocia con sentimientos negativos, esta puede
también ofrecer momentos de paz y claridad, permitiendo una reflexión sin
preocupaciones ni prejuicios.

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