Una de las cosas que hacen más aguantables los monótonos días durante todo el año y en medio de la desesperanzadora rutina, donde todo parece monótono y que siempre será igual, son las estaciones. He pasado 20 primaveras, 20 veranos, 20 otoños y 19 inviernos. Dependiendo de la persona pueden resultar muchos o pocos. La realidad es que fueron los necesarios para darme cuenta de lo importante que son cada uno de estos. La primavera, con las flores y el aumento gradual de temperatura, sintiéndose como un abrazo cálido después de lo frio que el invierno puede llegar a resultar. El verano, donde un instante está el sol como para derretirte si estás mucho tiempo en el exterior y al siguiente una lluvia revele el decadente estado pluvial de tu ciudad, pero que aun así trae consigo el verde más saturado que la naturaleza pueda brindar y abundante maleza en un par de días. El sol iluminando desde más temprano y hasta tarde y variedades de insectos que son una molestia o tema de inter...
Para quien, así como yo, no sabe como continuar.